LexGrid diseña la estructura legal que permite a empresas tecnológicas cerrar contratos con banca y aseguradoras en México.
El sector regulado no compra software, compra confianza regulatoria. Si tu estructura legal no está a la altura de su cumplimiento, el contrato no se firma.
Construimos el puente legal entre tu innovación y el rigor de la CNBV, CONDUSEF y los comités de riesgos corporativos.
En llamada identificamos:
si tu contrato puede pasar compliance
qué está bloqueando la negociación
si tiene sentido avanzar.
El problema no suele estar en el producto. Está en cómo se asigna el riesgo en el contrato.
Cuando vendes a un banco o aseguradora, el área legal no evalúa funcionalidades.
Evalúa si tu empresa puede operar sin generar un riesgo regulatorio, operativo o reputacional.
Por eso te exigen:
derecho de auditoría e inspección
control sobre subcontratación
continuidad operativa
seguridad de la información verificable
reversibilidad y control de datos
Si no puedes sostener eso en contrato y en evidencia, el proceso se detiene.
Esto no es criterio interno del banco.
Es una exigencia derivada de regulación financiera y obligaciones sobre terceros y supervisión.
¿Dónde se rompe el deal ?
En la práctica, los contratos se detienen cuando el proveedor no puede aceptar auditoría real, no puede explicar su cadena de terceros, o no puede sostener su modelo de responsabilidad frente al riesgo del cliente.
En ese punto, el área de riesgos simplemente no autoriza.
¿QUÉ HACEMOS?
Arquitectura legal para vender en sectores regulados
No hacemos contratos “bonitos”.
Preparamos tu operación para que pase filtros reales de banca y seguros.
Vendor Readiness para banca y aseguradora
Preparamos tu empresa para pasar due diligence legal, compliance y riesgos.
Trabajamos sobre:
Contrato principal y anexos críticos
Auditoría, inspección y supervisión
Estructura de subcontratación
Carpeta de evidencia operativa.
Rediseño de contratos para entorno regulado
Convertimos tu contrato SaaS o de implementación en uno negociable con instituciones financieras.
Ajustamos:
responsabilidad y asignación de riesgo
SLAs con impacto real
propiedad intelectual y datos
cláusulas de salida y continuidad
Privacidad, nube y datos en entornos regulados
Cuando tu servicio involucra datos —clientes, transacciones o autenticación—, el contrato deja de ser comercial y se vuelve un tema de control.
No importa si tu producto funciona.
Si el banco o la aseguradora no puede demostrar cómo se protegen, usan y recuperan esos datos, no puede firmar contigo.
Ahí es donde normalmente se frena la negociación.
Qué pasa en la práctica
El área legal y de cumplimiento empieza a hacer preguntas que no siempre están preparadas en el contrato:
¿Quién es dueño de la información?
¿Puedes usarla para mejorar tu producto?
¿Qué pasa si hay un incidente?
¿En cuánto tiempo se reporta?
¿Cómo se devuelven los datos si termina el contrato?
Si esas respuestas no están claras, el proceso se detiene o se vuelve una negociación larga e innecesaria.
¿Qué resolvemos?
Claridad desde el contrato
Definimos de forma precisa qué puedes y qué no puedes hacer con la información del cliente, evitando interpretaciones que bloquean la firma.
Documentación que sí pasa revisión
Preparamos los anexos que normalmente pide el área legal del cliente, para que no tengas que construirlos sobre la marcha en cada negociación.
Reglas claras frente a incidentes
Dejamos establecido cómo se reporta y atiende un incidente, para que el cliente tenga control y no vea el servicio como un riesgo.
Salida ordenada del servicio
Definimos desde el inicio cómo se entregan y eliminan los datos al terminar la relación, evitando uno de los principales puntos de rechazo en contratos.
Gobierno de terceros y compliance operativo
Cuando vendes a banca o aseguradoras, tu empresa no se evalúa sola.
Se evalúa también a todos los terceros que participan en tu operación.
Si no puedes explicar quién interviene, cómo están controlados y bajo qué reglas operan, el contrato no avanza.
¿Qué pasa en la práctica?
En cuanto el cliente entra a revisión de riesgos, empieza a mirar más allá de tu empresa.
No solo quiere saber qué haces tú.
Quiere entender:
¿Quién más participa en el servicio?
¿Dónde están?
¿Bajo qué controles operan?
¿Puedes supervisarlos?
¿Puedes responder por ellos?
Si no hay claridad en esto, el riesgo se vuelve inaceptable.
Y en ese punto, la negociación se detiene.
¿Dónde se rompe normalmente?
Este es uno de los puntos más sensibles, porque la mayoría de las empresas:
No tiene mapeada su cadena de terceros
No controla realmente a sus subcontratistas
No puede demostrar cómo supervisa la operación
No tiene reglas claras que se trasladen a todos los involucrados
El resultado es simple:
El cliente percibe que no hay control real sobre el servicio.
Y sin control, no hay contrato.
¿Qué resolvemos?
Estructura clara de terceros
Ordenamos quién participa en el servicio y bajo qué condiciones, para que el cliente pueda entender la operación sin ambigüedad.
Control documentado, no solo declarado
Definimos cómo se supervisa y controla la operación, para que no dependa de explicaciones en la negociación.
Reglas que sí se trasladan a toda la cadena
Aseguramos que las obligaciones clave no se queden en tu contrato, sino que apliquen también a quienes intervienen en la prestación del servicio.
Cumplimiento continuo, no solo inicial
Estructuramos cómo se mantiene ese control en el tiempo, evitando que el cliente vea el servicio como un riesgo operativo.
Cuando el contrato no pasa revisión, la negociación se detiene
La mayoría de los procesos no se frenan por el producto.
Se frenan cuando el área legal o de riesgos no tiene certeza suficiente para avanzar.
Si el contrato no está pasando revisión, podemos revisarlo contigo.

